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La escuela de la Fundación Nano entrena con pelotas sonoras caseras

por Liga NFC

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La escuela de fútbol de la Fundación Nano y Estudiantes LP sigue entrenando a través de videollamadas y explican cómo hacer pelotas con sonido en casa.

La escuela de iniciación en fútbol para ciegos de la Fundación Nano tiene actividad todos los sábados, y a raíz de la cuarentena lo continúan haciendo por videollamada. Desde sus casas, guiados por los entrenadores Germán Márquez y Nicolás Giusiano, los alumnos y sus familias armaron pelotas adaptadas con bolsas para agregarle fútbol a los ejercicios físicos.

La Fundación participa en conjunción con Estudiantes de La Plata en la Liga NFC. En 2019 su equipo finalizó segundo tras incorporar a uno de los mejores futbolistas del país, Federico Accardi. De mantener su equipo titular, buscará sin duda alcanzar el título en el próximo certamen.

La acción social de la Fundación

Docentes, psicólogas, trabajadoras sociales y terapistas ocupacionales idearon nuevas formas de contener, entretener y formar a los 65 asistentes que recibían diariamente en su clases y talleres.

«El 80% de las personas ciegas tiene más de 55 años. Son adultos y adultos mayores. Eso nos indica que la ceguera sobrevino por la falta de acceso a la salud, por ejemplo por diabetes o glaucoma. Esa persona no llegó a un médico y la consecuencia fue que adquirió la discapacidad» explica María Bayá Casal, la directora ejecutiva de la Fundación. «Hay un matrimonio entre ceguera y necesidad. Hay pacientes que son diabéticos, no se controlaron, no se trataron y quedaron ciegos. Con ese tipo de gente trabajamos», agrega.

Muchos viven solos, y están doblemente aislados ahora. «Otros, comparten la vivienda con sus familiares, que tienen empleos informales. Son jardineros, venden chipá en la vía pública. Entonces, la pensión por discapacidad se transforma en el único ingreso, alimenta a todo el grupo familiar», sostiene.

Los móviles de la Fundación Nano se acercan entonces a las casas para llevar alimentos. «Muchas de las personas ciegas no llegan a los comedores comunitarios barriales. Si viven solas, no se animan a salir, y además no es conveniente que lo hagan, porque en su mayoría están en grupo de riesgo por patología y por edad», advierte Bayá Casal, y agrega: «Se quedan en la casa, que es su resguardo, su espacio de seguridad, incluso en tiempos normales».

FUENTE Todo Noticias
tn.com.ar

FUENTE TN
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